El sistema actual de formación profesional para el empleo contempla a las entidades sin ánimo de lucro como elementos claves para desarrollar acciones formativas que favorezcan el aprendizaje permanente de los trabajadores.

Tanto organizaciones patronales (confederaciones de empresarios, cámaras de comercio, asociaciones empresariales.), como organizaciones sindicales disponen de un sistema de financiación, un marco normativo y unos procesos administrativos específicos.

La formación continua del trabajador es el mejor camino para su adaptación con éxito a esta realidad, poniendo a su disposición una formación eficaz y orientada a sus necesidades profesionales y personales, que emplee tutorías proactivas y personalizadas, y la evaluación continua como herramientas para garantizar el éxito.